Daddy Yankee

agosto 16, 2009 at 3:17 pm (Inadaptado social, Toco & canto)

¿Pensaste que un intelectual como yo no iba a ser capaz de pasar un tema de Daddy Yankee? ¿Ah no? ¿Y toda esa energía que gasté en el casamiento de mi prima?

Dale, ahora andá y decí que Nónimo es grasa.

(Muy rico el peceto che)

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2 comentarios

  1. OmarG said,

    El reggaeton deriva del rap gangsta, he aquí la prueba. Ahora, es increíble, pero todo esto parece filmado en Valentín Alsina. Ahí sí que tenés riña de gallos, perros, apuestas clandestinas, putas, merca de toda índole, desde hace más de 40 años, todo conviviendo sin armonía entre la clase media que esgrime una arrogancia insólita, al borde del delirio. Eso sí, en VA hay mejores motos y autos, la zona es fierrera en todo sentido. En una época oscura de mi vida supe ser obrero metalúrgico en esa zona. Armaba ventiladores, la parte del motor, con un boludo tudo ben que vivía el Monte Grande y estaba en la comisión directiva de básquet de un clú de la zona. Me rajó del taller por lenteja (en realidad, me dormía por vagancia nocturna), medio patoteando, y me quedé tranqui porque ahí se quedaba laburando un amigo, para que no lo rajen a él. Ahora, en Banfield, teníamos como epicentro un bar-pizzería, que contaba entre sus personajes al equipo de básquet de Defensores de Banfield, clú barrial donde aprendí a nadar de cachorro. Con esos seis lungos, migramos de laburo en laburo (recuerdo que era el 77-78, y hablábamos de la invasión China a Camboya, regía un quilombo terrible ahí…), hasta laburamos en Canale, estibando, haciendo lo que fuera. La cosa es que así como formaba parte del grupo de estiba y deportivo, también era fiel alentador de sus encuentros de aro a aro. Bien. Un día jugó Defensores contra Monte Grande, veo la tribunita visitante, y ahí está el industrial tudo bem. Petizo choto, alentando al visitante. La barra nuestra estaba tranqui, Defe ganaba, pero hubo un par de roces, una infracción y una patada o pisotón, y se desmadró todo. Comenzaron las piñas y ahí saltó el enano industrial del ventilador a pegarle de atrás a uno de los nuestros. Creo que volé hacia él y fue ahí que le metí cuatro trompadas hasta volarle las dos paletas delanteras. Cayó la cana y salimos todos cagando (no sin antes afanar una gorra que le regalé a otro amigo), es más, el equipo en pleno rajó por las cercanías, subiendo por paredes y techos. Qué lindo recuerdo, eso sí que era deporte en acción.

  2. nonimo said,

    Más allá del recuerdo callejero, esto es literatura de Omar Genovese en comments. La gilada me envidiará apipé. Gracias.

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