Estuvimos en la Feria del Libro con el escritor Guillermo Ortiz de Suarez quien leyó un fragmento de su nuevo ensayo político: “La Argentina como nation”
A mi madre
Muchas veces hemos intentado, embaucados por el fragor de viejos antagonismos recrear la base sustancial de aquello que presumíamos, en una época en que no bastaban las intenciones y menos los manifiestos políticamente correctos, un lugar para pensar a la ciencia de la acrópolis como una forma de ensanchar el horizonte de los más destacados pensamientos y a su vez instaurar un modelo capaz de permanecer sólido, si es que acaso ese o tal fuera el objeto de estudio, por encima de los intereses de todos y de nadie, y la pregunta era si acaso el “todo” era posible a lo largo y a lo ancho de nuestro querido país.
Nada mas alejado del plano de la moral, o de lo que muchos posicionan como el emblema del existir, si vale más un “entendido” o “entenado”, no nos salvamos en el universo de ngoma cuando es a luces que el que no genera su propio dirimir nunca podrá arriarse a la bandera de la derrota (* derrota en el sent-ido platónico).
Pero dejando los eufemismos de lado para concentrarnos en lo poderoso del firmamento, et a ñudo que lo fajen, nadie resiste la operación pretendida porque no estamos dispuestos a creer que lo que no va hacia el sentido del verbo no verbatim, habiendo otras marcas de cd. Angora, o Libia, nos traen un framework de trabajo, una estructura conceptual para atravesar todo “el” dilema, de punta a punta, generando y a la par negando las categorías alcanzadas, como si al pasar por el Chaltén me enamoré de un coronel.
Introducida la cuestión queda al auditorio la tarea cíclopea, cual topapio de la patria, reclamarle a la historia o al presente, un futuro en el que, no ya sin decepciones transitadas en lúgubres convites partidarios, la naturaleza del federal contra el unitario, o lo que significa lo mismo pero puesto de otra manera: del unitario contra la tira diaria de Suar.
(Aplausos)
(Emocionado) Tante gracias
(Se retira cojeando)
Último momento: hoy me enteré que existen los “flogger”. Propongo crear los “fantasmablogger” y hacer justicia por mano propia
Así y así se divierten y cobran los flogger.
En sentido literario contrario, propongo crear los “fantasmablogger” y vengar lo ocurrido anoche.
Juntémose en La Plaza, cinco por uno no es paja.
Condenado a la condena del comentarista
¿Karma? Aunque suprimió los comentarios en su blog, Piro no zafa de la condena de los comentaristas, le pasó en Nación Apache, ahora en ESPNdeportes (lean los comentarios)
Hubo uno que amenazó con quejarse formalmente, al parecer por ahora no pasó nada.
Comentarist@stequedó?listo
Comentado por OmarG en el blog de M. Tomas, en “Historia y literatura: un curso punk”
“Mi erudición es sobre Japón, concretamente. El oriente es muy amplio y lejano. Y eso no te incluye, por suerte.
No soy francotirador terra, tampoco uso guantes. A puño limpio, cuando quieras, tórax al descubierto para no tener de dónde agarrar, incluso tengo el pelo muy corto, así que vas a tener que tirar trompadas para defenderte.”
Comentado por Bardamu en su post: “Suma y sigue, sigue.”
“Ud. es un canalla con todas las letras y no lo tome como insulto (aquí no se insulta) sino como la constatación evidente de sus argumentaciones de albañal, su ligereza de razonamiento, su prejuicio, su deshonestidad y la escasa profundidad de su pensamiento.
Finalmente, nada lo obliga a venir aqui a derramar sus vómitos, en la red, existen cientos de espacios en que su opinión de letrina será bien recibida y compartida.”
El negro púa va a una pileta sindical, pero se mete al agua con pantalones largos de jean y lo echan
Una rolintona que bailaba cumbia en el borde de la pileta del sindicato de obreros de la nada y afines, provocó un desastre, al dedicarme un trago de su vino transpirado en jarra de losa.
Es que bailaba para mi, era tramposa. De fleco teñido, raíces negras, papo corta remache y tetas para el empacho.
El gordo peludo, novio dudoso, desde el agua, apuntó hacia donde estaba; justo ahora que paro solo, pensé, “solalga es natural”, y me porto bien.
- Que mirá….a vo te digo…a vo, pescado.
No me gusta que me apuren.
- Ananá, ese sí que tiene jugo…- Le señalé la raya de su stoncita.
Empezó a caminar queriendo ganarle al agua, le costaba, un elefante con la línea de flotación en la cintura, recaliente se venía.
Estos pibes, de un asentamiento de la zona, que después supe les decían: “patita”, “chancho negro”, “poquitito”, le gritaron al gordo cuando lo tenía a medio metro: - Che gordo, mezquino, la queré para vo solo..
Cuando giró para mirar lo arrebaté de una patada en la boca, y me tiré a la pileta, con los bombillones puestos.
Te cuento que el gordo se la aguantaba de “verdusky”. Mirá que le tiramos piñas, cabezasos y nada. Era un “cincogote” de estilo Tycson y me acomodó con una par de éllas como para que le tenga respeto.
Solo se tranquilizó cuando “poquitito” le abrió la cabeza en varios centímetros con una botella de Cristal helada. Enseguida todo fue sangre en cloro, vidrios, búfalo caído y toca pito a la brigada.
A los pibes que me ayudaron no los vi mas, es que en el revoleo de la huída se chorearon bolsos, centros musicales, no me gustó. Yo me quedé con el palo y el cartel que tomé prestado para defenderme: “Prohibido meterse al agua con pantalones largos de jean”.
Le pondré: “Recuerdo de mis dos días de vacaciones 2008″.
Guillermo Ortiz de Suarez nos adelanta en exclusiva el primer capítulo de su reciente novela “El jardín de especias del señor Luanght”
Cap. 1
Sobre Dioses y violonchelos
“Forjado en sinónimas dosis de pasión e impostura concebí mi amor por Sanny; uno exageró, otra agonizaba de placer.”
Di al cochero un sobre de color para la misiva – vientre de lo nuevo – viajaría a resguardo hasta un apartado postal en las afueras de la gran urbe. Mi madre, casi ciega por entonces, apenas daba cuenta del fulgor en mis ojos, y ese ligero parpadeo en los labios, propio de los O’Farrell, era un verdadero tembladeral. Nadie como élla, para presagiar lo peor, apenas comenzaba y sucumbió al destino.
-Sir Ortiz de Suárez….Sir, mil disculpas, estaría usted interesado en tocar para nosotros, los entre actos de la obra son de apenas veinte minutos…y
- ¿Veinte minutos? – Interrumpí sorprendido – No…Y ahora, por favor, caballeros, ruego me dispensen…..afuera hay un día maravilloso y los ruiseñores celebran…aquí, válgame Dios…….dejadle mis respetos al Sr. Luanght…con su permiso…madame, mamuasel…
- Sir Ortiz de Suárez, acaso no resa el dicho:…capitán, ha de abandonar último la escola – Sentenció Sir Lauret, frunciendo el ceño.
-Qué el Señor esté con voisotros… - Les hice una ligera reverencia para luego esfumarme a paso rápido entre la muchedumbre que lentamente empezaba a agolparse frente al estadio Amalfitani.
Cuando llegué, dos vendedores ambulantes se cepillaban a mi prima Olga con fruición. La escena me impactó por el usufructo que hacían de escobas, baldes, fuentones y piletines. Recuerdo que me desvanecí como la histérica de Charcot y Freud. Era un día brumoso, uno de tantos en la Alemania nazi. Afuera, una goleta oteaba el horizonte.







